Modo de Trabajo

 Es de destacar que Prior tuvo un aprendizaje no formal, es decir, que no acudió a la Academia. Esto hizo posible que desarrollase una identidad personal en su trabajo. Tomaba apuntes del natural, y aprendió a fijarse en el modelo con sus clases en el Círculo de las Bellas Artes de Madrid, sin embargo, es habitual que trabaje reteniendo en la memoria una imagen que luego filtra en el lienzo. Este método está muy ligado a los expresionistas alemanes que, en contra de los impresionistas, buscaban una realidad interior.

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Estilo

Manuel Prior no ha tenido problema en referenciar en su trabajo a las figuras que ha considerado útiles en su trayectoria: Pancho Cossío, Benjamín Palencia, José Gutiérrez-Solana, Gregorio Prieto, Vázquez Díaz o autores extranjeros como Rouault. De ellos aprendió a definir su estilo, pero sobre todo, agradece al Greco sus lecciones en cada uno de sus cuadros y del que aprendió a ver el mundo más allá de la realidad.

A su llegada a Madrid y en sus primeras exposiciones le definen como un artista de estilo ingenuo, con una paleta rica de tonos austeros. Pero después de sus trabajos con Castilla 63 le consideran dentro del nuevo movimiento de “Nueva Figuración” (debido a que sus temas predominantemente son figurativos) y ante todo expresionista. La crítica le considera capaz de trasmutar los modelos a un estilo pictórico según la sustancia plástica, manteniendo un estilo recio y contundente que le caracteriza.

A lo largo de su vida trabaja temas populares de gentes humildes, pero sus primeras obras se diferencian de las últimas en un estilo fuertemente madurado. Si comparamos el Minero de 1953 con Camuñas de 1979 encontramos mayor seguridad en la pincelada y una unidad de estilo conforme al discurso general. Sin duda, a pesar de la cantidad de artistas que trabajan el Expresionismo, es fácil distinguir a Prior de otros debido a esa fuerte personalidad pictórica.

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